- Sobre mí
- Iñaki Trillo
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- Sobre mi
Lo inesperado sucede.
Y ahí te descubres.
Tu negocio, tu éxito, tu experiencia… y de pronto, algo rompe la planificación. Llega la incertidumbre. ¿Cómo enfrentarlo?
Yo también me lo pregunté.
Mis comienzos profesionales fueron en una gran multinacional, Carrefour, Recorrí cada rincón de la distribución, pasando por todos los puestos posibles. Al principio me movía la ambición, alimentada por una jerarquía que impulsaba el ascenso. Luego, simplemente me adaptaba. Aprendía. Incorporaba herramientas. Me convertí en un profesional robusto, conocedor de los engranajes que mueven las grandes organizaciones. Pero algo dentro de mí pedía más.
No obstante, algo se movía dentro. Después de vivir la crisis de 2008 y todo ese periodo posterior de caos y evolución para las empresas delante y detrás, en un momento de muchas incertidumbres tanto de negocio como en la sociedad, me di cuenta de que no era suficiente, algo dentro me pedía más. Salí de la organización y busqué crear mi negocio.
La creación de un negocio turístico
Salir al exterior, emprender y demostrar al mundo lo que podía llegar a crear. Creé un negocio turístico y me fui a Mallorca, con todo por hacer.
Emprendí desde cero, levantando algo propio, forjando un equipo, digitalizando procesos cuando la tecnología aún despuntaba. Tres años intensos de pico y pala.
Ese negocio me dio la primera experiencia en emprendimiento, en levantar algo desde los cimientos con tu propia energía. Formar un equipo y orientarlo al logro, dotarle de herramientas digitales que en ese momento estaban eclosionando. Y enfocar el interés de los potenciales clientes, que eran inversores y el de la empresa. Pico y pala. Así durante tres años. Pero en el fondo, una parte de mí seguía latiendo por el comercio.
Vuelta de nuevo a lo comercial
Recibí una oferta muy interesante de una cadena de supermercados que colmaba mis ambiciones profesionales. Cuando una compañía que se dedica a aquello que te apasiona te ofrece un puesto a tu medida, surgen tus anhelos que van más allá de los objetivos económicos, construir algo grande, darle sentido. Lo pensé durante un par de semanas y acepté el reto. Pedí seis meses para ordenar el negocio propio, ponerlo en el mercado y traspasarlo.
Esta fue una travesía como se dice en inglés, en “roller coaster”, ya que me tocó transitar una época de cambios en una cooperativa de comerciantes de alimentación. Aprendí sobre lealtades, sobre diferencias de intereses, y sobre lo que sucede cuando los caminos se bifurcan. Un día, sin esperarlo, una reorganización me dejó fuera. Y fue ahí, en el vacío, cuando lo comprendí:
Y por fin, alcancé lo que era para mí.
Entonces llegó la consultoría, el vértigo de emprender en tecnología, la adrenalina de no tener límites.
Nació en mi un asesor mientras creaba una empresa tecnológica. Una ampliación mental y cognitiva impresionante. Asesoré a un fondo de inversión que buscaba entrar en una compañía comercial con establecimientos de alimentación. Ello me permitió conocer de cerca las métricas que utilizan las empresas de inversión para invertir su capital en la compañía adecuada.
Crear y echar andar una empresa basada en el mundo de los videojuegos, con un equipo muy joven, producto disruptivo, financiación alternativa y mercado potencial. Ingredientes para un cambio de paradigma.
Hoy estoy en la consultoría. Asesorar a empresas y organizaciones de la alimentación, del gran consumo, de la comunicación, de la tecnología. Proponerles ser su mejor versión con método, facilitando el cambio y ayudando al talento a adaptarse a las nuevas olas que llegan sin cesar. Lo cual me permite alcanzar nuevas metas y seguir avanzando, evolucionando. Entrando en mí. Ampliando la conciencia que me sitúa en mi propio centro. Poniendo foco.
¿Y el foco? El foco soy yo. El faro de mi evolución soy yo.
Desde entonces, acompaño a personas y organizaciones a descubrir su faro. A conectar con lo que ya tienen dentro, pero aún no han mirado. A navegar con rumbo propio, incluso cuando el mar y el pronóstico es incierto.
No estás solo.
Con las herramientas adecuadas y la orientación correcta, la incertidumbre se transforma en oportunidad.
La consultoría es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
No solo porque ser asesor vibra en mi espacio interior y me permite reconocerme. También, porque me permite poner en práctica todo lo aprendido, aportar valor real y recibir la gratitud y afecto de aquellos a quienes acompaño.
Por eso, me esfuerzo en cultivar un abanico de conocimientos que actualizo y adapto con cada nuevo reto. Porque cada cliente, cada situación, merece una mirada única.
Te cuento algunos casos reales
Franquiciar para multiplicar
Para una reconocida cadena de supermercados, me enfrenté al desafío de dinamizar una nueva línea de negocio basada en la franquicia. Mi propuesta: desplegar herramientas de financiación, gestión y gobernanza para multiplicar por cinco su parque de tiendas.
Reorganizar para crecer
Una empresa de marketing de tamaño medio quería evolucionar su estructura interna. Diseñé con ellos un nuevo modelo organizativo más ágil y orientado a resultados.
Financiar la creatividad
Para un proyecto en artes escénicas, desarrollé un plan de financiación alternativa. Hoy, gracias a esos recursos, una escuela de formación artística forma nuevas generaciones de actrices y actores para teatro, cine y televisión.
Volver al equilibrio financiero
Un comerciante necesitaba renegociar sus deudas con bancos y proveedores. Trabajamos juntos un plan de negocio sólido, que presentamos con éxito. Resultado: cuatro años adicionales de financiación y una estructura saneada.
Elegir desde dentro
Un cliente se debatía entre contratar un nuevo Director General o desarrollar el talento interno. En lugar de decidir desde fuera, lo invité a mirar hacia adentro. Y ahí encontró la respuesta más auténtica.
La consultoría no es solo resolver problemas.
Y eso, créeme, transforma.
Tu Faro Está Dentro.
Te confieso la gran lección que he aprendido en este camino: el faro en la incertidumbre eres tú.
He creado y dirigido empresas en sectores tan diversos como el comercio, el turismo y la tecnología. Y hoy, con la certeza que dan la experiencia y el corazón alineado, acompaño a empresarios a liderar su propio cambio.
He atravesado procesos de transformación: expansiones, restructuraciones, renacimientos… y también cierres. Porque, como en la vida misma, no todo sigue, pero todo deja huella.
Desde la chispa de una idea nacida en el silencio, hasta su despliegue concreto en el mercado, cada paso ha sido posible gracias a una transformación aún más profunda, la mía:
- Un viaje hacia adentro. Hacia una versión más plena y alineada conmigo mismo.
- Un deseo sincero de ponerme al servicio de las personas, las empresas y la sociedad que me rodea.
Hoy sé que la claridad y la confianza se crean. Y así como yo he aprendido a vivir y liderar desde ahí, tú también puedes activar esas habilidades dentro de ti.
Trabajo desde el conocimiento, sí. Desde la experiencia, por supuesto. Pero también —y no me cuesta confesarlo— desde la intuición. Mi intuición ha sido mi brújula más precisa.
Con más de 30 años de recorrido, he dirigido organizaciones comerciales, asesorado fondos de inversión, co-creado planes de negocio… pero lo más importante es que he aprendido a confiar en el faro que vive dentro de mí.
Y ahora, te invito a descubrir el tuyo.
